Después de tanto chocolate, o mejor después de comer tantos sandwiches de chocolate, pensé que sería bueno variar un poco y pasarnos a los salados, sin dejar de lado la repostería, claro está.
Revisé mi nevera y encontré unos tomates rojos deliciosos y un poco de queso parmesano, se prendió mi bombillito de las ideas y se me ocurrieron estos muffins.
Para mi, la combinación de los dos ingredientes fue perfecta desde el principio, en cambio para mi familia y para mi novio fue terrible. La verdad es que eso pasa muy a menudo, sin embargo cuando prueban mis inventos no les queda otra que retractarse.
